Guía de buenas prácticas sobre medio ambiente

Las Buenas Prácticas Ambientales se pueden definir como aquellas acciones que pretenden minimizar el impacto ambiental negativo que causan lo procesos productivos a través de cambios en la organización de los procesos y las actividades. La utilidad de las Buenas Prácticas se debe a su simplicidad y bajo coste, así como a los resultados rápidos que se obtienen, son muy útiles y sencillas de aplicar.

Como resultado de la implantación de las Buenas Prácticas se conseguirá:

Reducir el consumo y el coste de los recursos (agua, energía, etc.)

Reducir las emisiones a la atmósfera, los ruidos y los vertidos de aguas.

Disminuir la cantidad de residuos producidos y facilitar su reutilización.

Entre los problemas que tenemos al no cuidar el medio ambiente, el calentamiento global es el más grave, siendo el principal factor que desarrolla más problemas aún, como el derretimiento de los casquetes polares quitado la forma habitual de vida y hábitat de algunas especies. Esto desemboca en aún peores problemas. Pero no estamos aquí para hablar de esos problemas, más bien, queremos actuar dándote unos consejos para cuidar al medio ambiente.
Gracias a la energía, nosotros podemos utilizar una gran cantidad de aparatos y maquinaria que nos hacen la vida mucho más fácil. Sin embargo, a medida que la sociedad es más desarrollada, se consume una mayor cantidad de energía, pero, generalmente, no de manera más eficiente, desperdiciándose enormes cantidades que podrían ser aprovechadas para otros fines. Esto conllevaría un ahorro de recursos naturales y una reducción de la contaminación emitida en el proceso de producción de la energía.
Nuestros hogares consumen el 30% de la energía total. Todos podemos hacer algo para disminuir el consumo global de energía y así prevenir los efectos negativos que conlleva.

Veamos qué podemos hacer en cada parte de nuestra casa:

En la cocina:
Al comprar un electrodoméstico, escoge el que tenga una etiqueta de calificación energética A o A+.
Mantén desenchufados de la corriente los aparatos que no tengan que estar conectados continuamente.
No dejes abierta la puerta del refrigerador y asegúrate de que cierra bien.
Utiliza el horno y el grill lo menos posible. En su lugar, usa el microondas.
La sala de estar:
Sustituye las bombillas de filamento incandescentes por otras de menor consumo o por lámparas fluorescentes compactas.
Vacía y sustituye las bolsas de la aspiradora con regularidad.
Desconecta la TV, el DVD, el equipo de música, etc., y no los dejes en “stand by” para evitar “consumos fantasma”.
En invierno utiliza cortinas largas para impedir la pérdida de calor.
Cuarto de baño:
Lava la ropa en agua fría aprovechando las características de tu lavadora y utilizando los detergentes adecuados.
Carga completamente la lavadora en cada lavado, pero sin sobrecargarla, y mantén siempre limpio el filtro.
Tiende la ropa, en vez de usar la secadora.
Comprueba siempre el etiquetado energético de la lavadora: elige modelos que sean A o A+.
Dormitorios:
Apaga todas las luces al salir de la habitación.
Utiliza iluminación de trabajo (un flexo) en vez de iluminar por completo la habitación.
Usa temporizadores de pulsador y sensores de luz: son ideales para garajes, escaleras, etc.
Instala un difusor de luz para reducir el gasto de las lámparas incandescentes.